Es una costumbre para algunos elaborar una lista de los buenos propósitos que se tienen para el nuevo año. Normalmente no se llegan ni a intentar pero ya lo decía aquel anuncio: “A los humanos nos encantan las listas”.

Este post está dedicado a aquellas cosas que me propuse y nunca hice.

Digamos que para mí el año, entendiéndolo como un gran cambio, empezó en diciembre del 2005.
Acababa de ocurrirme algo de lo que no salí muy bien parado. Como si tras llevar meses perdiendo en el casino decidiera jugarme lo que me quedaba a una única jugada que podría encumbrarme o perderlo todo.
Y bueno, nunca se me han dado bien los juegos de azar.

A los pocos días surgió la oportunidad del primer trabajo. Que me sirvió para desviar un poco la atención de otros asuntos. Así como otros alicientes, como la independencia económica.

En este contexto escribí 7 puntos que creí que me ayudarían a llevar las cosas a otro nivel. Mejorarlas y mantenerlas.
Decían así:

1. Afeitate
Esto quería decir más de lo que parecía. Más bien se refería a desprender una imagen positiva, como de respeto hacia los demás.
Ir afeitado, arreglado, no mirar a los demás con odio, no exudar hostilidad en cada gesto…
Primer punto fracasado (especialmente en lo de la mirada).

2. No vuelvas a beber
Lo mío con el alcohol es amor-odio. Puede ser un día bueno, o incluso meses. Pero siempre acaba pasando algo tan desastroso que hace que lo evite durante muchísimo tiempo.
2 de 2 fallado.

3. Aprende a conducir
No se ni para que escribí esto. Si a mi no me gustan los coches.
Si la única manera de que coja el autobús en vez de ir andando es que estemos a menos de 5 grados y me haya dejado el abrigo.

4. Saca el CISCO
Esta es una certificación informática que no estudié.
4 de 4

5. Sube hasta los 72
Empecé el 2005 con 15 kilos por encima de mi peso ideal. Lo termine 12 por debajo.
El mismo peso que tengo ahora. Pero en aquel momento me parecía importante alcanzar el peso científico ideal.
Han pasado meses. Pero me he dado cuenta de que no quería eso, sino que se callaran los que querían que subiera de peso.
Y siendo borde se consigue el mismo efecto, sin tener que cambiar tu cuerpo.

6. Escribe la novela de una puta vez
La verdad es que tengo una idea en la cabeza desde hace más de un año. Pero no encuentro la inspiración adecuada para llevarla a papel.
Siempre que avanzo algo lo acabo borrando al poco tiempo.
Solo un minicapitulo se ha librado de la quema.

7. Díselo
Si cuando escribí estos 7 puntos me hubieran asegurado que cumpliría todos menos uno sin duda habría apostado por este en el que me echaría atrás. Pero irónicamente fue el único en el que hice algo.
El plan era sencillo. Poner las cartas sobre la mesa, dejarme de gilipolleces y hablar sinceramente con ella.
Y bueno, esto fue incluso antes de que terminara el 2005. Así que no sé si vale o no.
La respuesta me llego el 23 de diciembre. Un simple ‘No’ y habría desaparecido, el desprecio era innecesario…

Puede que fuera por esto ultimo que perdiera gran parte del interés.
Pero los resultados son tajantes. 6-1 en contra de los buenos propósitos.