Tras una breve experiencia jugando al JDT (en el que demostré que eso de los hombres-bomba no es algo exclusivo de la época moderna) hoy he vivido mi segunda experiencia jugando al rol.

La partida llevaba planeada desde hace unos días pero 10 minutos antes de la hora prevista no aún no había creado mi personaje. Cosas de estar realmente ocupado.

Finalmente me decidí a crear un personaje llamado Juan Ramon (apodado Guarramon).
Un tipo de entrados los 40 que todavía vive en casa de sus padres y que se (mal)gana la vida yendo de concurso en concurso de TV. Su mayor logro fue fallar en la pregunta nº14 del 50x15.

Físicamente responde al estereotipo del dependiente de comics de los Simpson. Gordo, calvo con coleta y barba. Vestido con camiseta de Superman, bermudas y unas chanclas con calcetines de deporte. A lo que añadimos un Casio calculadora.

Traté de crearle una personalidad que se asemejara a la de Borja de QVMT (Borja en su esencia). Y jugar con un tipo así es una autentica gozada.
Vale que no es muy heroico, pero un tipo gordo en chanclas rodeado de zombies solo puede sobrevivir siendo un hijo de puta. Eso sí, un hijo de puta con encanto.

Estar atrincherado en una comisaria con la siguiente fauna PNJ:

  • Un policia que ha visto demasiadas peliculas y que la tensión le volvió loco hasta el punto de atacarnos. Reducido y en el calabozo.
  • Un tio en continuo estado de ira al que tuvimos que encerrarle en el mismo calabozo.
  • Un vagabundo amistoso, acompañado por 6 perros que se coló durante un despieste de seguridad.

Teniamos que salir y se me ocurrió la idea de deshacernos del tipo violento dejandole que hiciera de cebo para los zombies mientras nosotros buscabamos comida en la otra dirección.
Como muestra de crueldad/pragmatismo decidimos esposarle la muñeca izquierda al tobillo derecho para que pudiera mantener una velocidad reducida que pudiera alejarle de los zombies pero no demasiado para que no perdieran interés en él. (Si, con la gente que intenta matarnos y que consume nuestros escasos viveres somos muy malos).

Pues tener que explicar al vagabundo (que no sabia nada del calabozo y al que teniamos miedo de contarle por su reacción y sobre todo la de su jauria) que eso en realidad formaba parte de las fiesta del pueblo, una conmemoración de que como en el pueblo humillaron al terrateniente frances durante la guerra de independencia... eso no tiene precio.

Repetiré.